El Quinto Poder

La inequidad de la PSU vista desde un pueblo chico

Compartimos con todos una pequeña reflexión del docente de nuestro Preuniversitario Sr. Fernando González Martínez sobre las desigualdades e inequidades para los estudiantes de nuestra zona sobre el actual proceso de Selección Universitaria.

lápiz-roto-723x364Hace algunos días salió a la luz pública que 898 estudiantes top 1 de sus liceos, que obtuvieron 850 por su ránking académico no podrán acceder a las universidades del Consejo de Rectores por no haber conseguido el puntaje mínimo de 475 en la Prueba de Selección Universitaria (PSU), con lo cual se priva a estudiantes de excelencia de ingresar a una institución universitaria.

Desde hace 8 años que en la provincia de Talagante trabajamos -a través de 3 preunivesitarios sociales en las comunas de Talagante, El Monte e Isla de Maipo- en mejorar el ingreso a la educación superior en una zona que es víctima justamente de esa inequidad que deja fuera a estudiantes talentosísimos.

El esfuerzo de nuestros estudiantes y profesores voluntarios se topa, sin embargo, con un muro de inequidad que queda de manifiesto a la luz de los recién entregados puntajes PSU por colegio dados a conocer por el Demre y sistematizados por el Preuniversitario Social San Francisco de Asís, en la comuna de El Monte.

Aquí algunos ejemplos puntuales, pero que se repiten probablemente en cada comuna de Chile que no tiene el alcance de los medios de comunicación para hablar de su realidad, muy distante a la de puntajes nacionales y ránkings de mejores colegios publicados por los diarios de farándula chilenos:

• A la entrada de Talagante desde Santiago hay una pequeña escuelita de niñas, el Liceo Agrícola Santa Ana. Pues bien, del área técnica y servicios de ese establecimiento, NINGUNA estudiante podrá ingresar a la universidad vía PSU porque el puntaje máximo obtenido es de 470,5 puntos entre Lenguaje y Matemáticas, 4,5 puntos por debajo del mínimo exigido. Esto a pesar de que habían alumnas con un ránking de notas de 681 puntos.

• Del área agrícola del mismo colegio, hay una estudiante que obtiene un puntaje PSU de 481,5, pero no podrá acceder a la Beca Juan Gómez Millas ni a la Beca Bicentenario (con cortes mínimos de entre 500 y 550 puntos, según el quintil). Esto a pesar de que hay alumnas que obtienen un ránking de 792 puntos, es decir, estudiantes que aprovecharon al máximo todo lo que se les enseñó en el colegio no podrán ingresar a la universidad.

Planteo aquí otro tema relacionado: ¿es que en realidad ninguna de estas niñas estudiantes de carreras técnicas agrícolas oriundas de una zona agrícola está habilitada para estudiar una carrera agrícola en una universidad de reconocida trayectoria? Lo cierto es que toda la provincia de Talagante se ve perjudicada cuando ninguna de estas alumnas puede acceder a un aprendizaje de calidad en materias agrícolas. ¡Cuántas mayores investigaciones de los efectos de los transgénicos en nuestros suelos habrían! ¡Cuánta mayor productividad y diversidad agrícola existiría! Pero muy probablemente estas niñas deberán tomar sus mochilas para hacer lo que sus madres por generaciones han sabido hacer, que es pasearse de fundo en fundo pidiendo trabajo en la corta de uva, el desbrote o la cosecha de frutillas. Otros, de otras zonas, llegarán a dirigirlas e indicarles lo que deben hacer.

• Ninguno de los estudiantes del área técnica del Liceo 119, establecimiento emblemático de la comuna de Talagante, ingresarán a la universidad vía PSU. El puntaje máximo fue de estos estudiantes fue de 455 puntos.

• Un sólo estudiante del área científica-humanista del Liceo Humberto Acosta Gay, de El Monte, una de las comunas más pobres de la Región Metropolitana, podría haber ingresado a una universidad del Consejo de Rectores, uno que obtuvo 475,5 puntos, es decir, rasguñando 5 décimas por sobre el mínimo exigido para ingresar. Esto, a pesar de que muy probablemente sea él mismo quien obtuvo un ránking de 840 puntos, el mayor de su establecimiento.

Cuando se le niega el acceso a estos estudiantes meritorios -que aprendieron todo lo que se les pidió que aprendieran- se condena a una comuna pobre entre las pobres de la Región Metropolitana a seguir estancada en su miseria, a pesar de haber sido la cuna de la Independencia de nuestro país y con una riqueza cultural y arquitectónica que cada día se pierde. Pero, ¡ah!, de veras que ninguno de los jóvenes montinos está capacitado para estudiar Arquitectura en una universidad de prestigio.

• Del área técnica y comercial del mismo liceo Humberto Acosta, de El Monte, ninguno obtuvo un puntaje superior al mínimo exigido, puesto que el puntaje máximo en el área comercial es de 472,5 puntos y en el área técnica de 428 puntos, según el Demre.

• Un estudiante promedio de cualquier liceo técnico de la provincia de Talagante (subvencionados y municipales, pues no hay privados que ofrezcan carreras técnicas) no podrá entrar a la universidad vía PSU a alguna universidad del Consejo de Rectores, puesto que todos los puntajes PSU promedio de los colegios técnicos están bajo los 475 exigidos. ¿Quiénes van a los colegios técnicos? Los hijos de familias de escasos recursos que desean que su hijo obtenga alguna certificación al salir de 4to Medio ante el temor de quedarse sin nada.

• A excepción del Centro Educacional General Básica, de Isla de Maipo, un estudiante promedio de cualquier colegio municipal de la provincia no logra ingresar a universidades del Consejo de Rectores. Un estudiante promedio obtiene 424 en el Liceo 119, de Talagante; 355 en el Liceo Humberto Acosta, de El Monte, y 441 puntos en el Liceo Peñaflor. 

• Se mantiene la inequidad por nivel de pago, vale decir, mientras mayor es el poder adquisitivo del colegio, mejores son los resultados PSU. Como ejemplo, comparemos los liceos científico-humanistas de la comuna de Talagante: un liceo pagado obtiene en promedio 594,4 puntos; un particular subvencionado obtiene 505,5 puntos, y un liceo municipal 424,33 puntos. ¡Es decir, existe una diferencia de 170 puntos entre el promedio de un colegio 100% pagado y uno municipal, donde los estudiantes no pagan matrícula!

Se trata de estudiantes que aprendieron todo lo que se les pidió que aprendieran, como ya lo ha dicho el director de la cátedra Unesco de la Universidad de Santiago, Francisco Javier Gil, pero cuando se enfrentaron a la PSU descubrieron que habían contenidos que nunca abordaron y, finalmente, sus respectivos puntajes no fueron los suficientes.

Como uno de los más de 30 profesionales y estudiantes universitarios que trabajamos por cambiar la realidad de nuestra provincia desde la educación, nos provoca una mezcla de indignación, rabia, pena, descontento, pues muchos de los estudiantes son hijos o hermanos de nuestros vecinos y amigos. Nuestra zona se sigue quedando sin profesionales que la encaminen al desarrollo que tanto nos anuncian para el 2020 y estos jóvenes que tuvieron todos los méritos para acceder a la universidad, deberán conformarse con ver cómo otros celebran los triples puntajes nacionales o soñar con que sus hijos un día obtengan lo que ellos no pudieron.

  • Columna publicada el día 04/01/2014 en el portal de opinión “El Quinto Poder”

La inequidad de la PSU vista desde un pueblo chico

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